Grecia

En el verano de 2015, desde las costas griegas se divisaban diariamente decenas de embarcaciones cargadas de refugiados, exiliados y gente que buscaba un futuro mejor. A comienzos del año siguiente, viajé a la isla griega de Quíos para encargarme de la comunicación de la ONG vasca Zaporeak Proiektua. Viví un año en el país heleno. Vi cómo el acuerdo entre la UE y Turquía afectaba a todos: refugiados y locales. Vi las primeras deportaciones, las protestas, las indignas condiciones de vida. Los reportajes aquí publicados son frutos de esos meses entre tiendas de campaña, frío y calor extremo e incertidumbre.

La prisión de los últimos días

En el centro de detención de Vial, en la isla griega de Quíos, los refugiados afganos y sirios llevaban varios días enfrentándose. Caía la noche y empezaban los disturbios. Se acusaban unos a otros de robarse las mantas, los sacos de dormir y la comida. En Vial había más de 1.500 personas encerradas tras una alambrada con concertinas. Su capacidad máxima era de apenas un millar.

Puedes leerlo entero en La prisión de los últimos días. Publicado en euskera en Berria el 5 de abril de 2016.

La acampada de la incertidumbre

En el puerto de la isla griega de Quíos más de 150 refugiados han acampado desde hace cuatro días para protestar contra las deportaciones. Sus pancartas piden no volver a Turquía y, que se abran las fronteras. El lunes de madrugada, al final de esa dársena, un barco trasladó a las primeras personas a Turquía. En palabras oficiales, este acto se llama “readmisión” en el país vecino de “migrantes irregulares”. La madrugada del 4 de abril fueron entregados a Turquía 66 refugiados.

Puedes leerlo entero en La acampada de la incertidumbre. Publicado en Eldiario.es, el 4 de abril de 2016

La trampa griega

Son las 2 de la mañana y tres vecinos de Chios vigilan la costa desde una colina. Uno de ellos comienza a gritar y señala hacia la derecha: en el agua, a pocos metros de la playa hay una mancha negra. La oscuridad es absoluta pero ha visto algo en el mar.

Es un bote neumático. Corren ladera abajo hacia la barca sin encender ninguna luz. Solo escuchan murmullos en la distancia, cuando las voces se intensifican, encuentran a 50 personas en la arena. Están de pie, juntos, como un rebaño de ovejas. La barca ya ha desaparecido.

Puedes leerlo entero en La trampa griega. Publicado en euskera en Berria, el 19 de marzo de 2016.

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